La Trapa

Una isla lo suficientemente grande como para ofrecer rincones montañosos de paz y silencio; un lugar donde los vientos de guerra no soplan con tanta facilidad como en el resto de Europa. Un espacio aislado donde dedicarse a una vida de ascetismo. En una palabra: Mallorca.

Durante siglos, esta isla ha sido elegida por ascetas, ermitaños, peregrinos y órdenes monásticas de toda Europa como lugar de aislamiento y meditación; el símbolo de este lado religioso de Mallorca es ¡la Trapa!

O mejor dicho, lo que hoy queda de la Trapa, un conjunto de ruinas situadas en un lugar verdaderamente mágico en plena Sierra de Tramuntana, un lugar que debe contarse, sin lugar a dudas, entre las rutas de senderismo más pintorescas y accesibles de Mallorca.

Desde hace años en el centro de un proyecto de recuperación de todo el valle en el que se encuentra, el antiguo monasterio de La Trapa engloba en un espacio relativamente pequeño historia, misticismo, naturaleza y belleza, siendo además uno de los lugares más espectaculares donde disfrutar de una puesta de sol en Mallorca.

Por eso, no podíamos dejar de escribir un artículo sobre este mágico lugar. ¿Estás listo para caminar con nosotros para descubrir la Trapa?

Índice artículo

El pueblo de Sant Elm

Hay varias rutas que conducen a la Trapa, pero la que nosotros preferimos, tanto por su sencillez como por las espectaculares vistas que ofrece, parte desde el pequeño pueblo de Sant Elm, una auténtica joya enclavada en el extremo suroeste de Mallorca.

Hoy es un pueblo moderno dedicado por completo al turismo, pero, en realidad, esta pequeña aldea es muy antigua; antaño llamada La Palomera, la historia la identifica con el puerto donde en 1229 el rey Jaime I de Aragón se detuvo para planificar el desembarco de Santa Ponsa que inició la expulsión de los árabes de Mallorca.

El nombre posterior de Sant Elm, por lo tanto, deriva de una capilla erigida en 1297 por el rey Jaime II de Mallorca, sucesor de Jaime I, en honor de Pedro González, sacerdote gallego también conocido como San Telmo y protector de los marineros.

Hoy en día, aquella antigua capilla ya no existe, ni tampoco las huellas del paso de los antiguos reyes mallorquines; el pueblo ha cambiado completamente su fisonomía, transformándose de pequeño puerto pesquero a meta de turismo tranquilo.

Sus playas, su mar cristalino y, sobre todo, su proximidad a la isla Dragonera situada justo enfrente del pueblo, hacen de Sant Elm un lugar sorprendente y de visita obligada.

¡La Dragonera, esa desconocida!

Toccando la dragonera
Dragonera vista desde la Trapa

Sant Elm merece sin duda una parada, sobre todo si estás de paso en pleno verano. ¡Pero estás aquí para caminar y adentrarte en las montañas de la Sierra de Tramuntana! Así que no lo dejes para más tarde y comienza el camino de la Trapa.

Tras un comienzo tedioso y llano, a medida que comienzas a ascender el panorama se vuelve cada vez más espectacular. Al dejar atrás el bosque, de repente el horizonte y el mar abierto se alzarán ante tus ojos. Y es entonces cuando la verás desde arriba: ¡la Dragonera!

Reserva natural desde 1995, el islote de la Dragonera está separado de Mallorca por el estrecho de Es Freu, una lengua de mar poco profunda. Notarás la extraña forma del islote, irregular y con paredes rocosas aparentemente inhóspitas.

Sin embargo, esta roca en medio del mar esconde tesoros increíbles: historias de asesinos y piratas, un nombre misterioso, nada menos que tres faros en una superficie muy pequeña y ¡animales únicos en el mundo! La dueña indiscutible de la Dragonera es, de hecho, la sargantana, una especie endémica de lagarto que vive únicamente en esta pequeña isla.

La Dragonera merece sin duda un día de exploración y una excursión aparte, pero ya desde el sendero que sube a la Trapa se intuye su gran potencial. Unas fotos y a seguir montaña arriba con el mar al lado.

La Trapa ayer

La Trapa Maiorca
El antiguo molino de los monjes trapenses

Tras un breve paseo entre las rocas y un último mirador increíble, llegarás a las puertas del valle de La Trapa. El viento, el silencio, el mar de fondo y las ruinas diseminadas en varios puntos de la explanada te regalarán uno de los paisajes más inolvidables de Mallorca.

Pero, ¿quién pudo tener la idea de vivir aquí, en un lugar ciertamente hermoso, pero árido y completamente aislado? Pues bien, fue una de las órdenes monásticas más estrictas y rigurosas la que se instaló en este valle: la orden de los monjes Trapenses.

Nacidos oficialmente en 1122 en Normandía, los Trapenses decidieron en 1600 contrarrestar la relajación de la Iglesia volviendo a las antiguas reglas medievales, que hacían su vida muy dura: los Trapenses, en efecto, no podían hablar, tenían que dedicarse al trabajo en el campo y, sobre todo, debían excavar su tumba cada día para recordar la muerte.

Huidos a España tras la Revolución Francesa, después de un largo vagabundeo, los Trapenses llegaron en 1810 a una Mallorca salvaje y silenciosa. El canónigo mallorquín Pedro Roig decidió poner a disposición de la nueva comunidad sus tierras en este valle, que los monjes consideraron perfecto para vivir en contemplación.

Los Trapenses comenzaron inmediatamente a adaptar este lugar a sus necesidades. Construyeron la casa principal, donde se encontraban las celdas de los monjes y los almacenes, y la capilla para la oración; pero, sobre todo, construyeron las terrazas que aún existen hoy en día para el cultivo, una verdadera obra maestra de la ingeniería agrícola.

Todo el valle se remodeló con terrazas en forma de U, flanqueadas por un sistema de canales diseñado para recoger y filtrar la lluvia que, partiendo de la terraza más alta, se dirigía hacia las terrazas inferiores, hasta brotar como un manantial.

Fue una obra ingeniosa que, junto con el molino que puedes ver no lejos de la casa principal, hizo fértil y habitable este agreste lugar aislado del resto del mundo.

La Trapa hoy

La Trapa Maiorca
El espacio natural protegido de la Trapa

Los monjes Trapenses permanecieron aquí poco tiempo, debido a la supresión de las órdenes monásticas en España en 1820. Por ello, el monasterio de la Trapa se abandonó pronto.

Convertido al principio en una finca privada, con el tiempo todo el complejo fue abandonado debido a la falta de rentabilidad de mantener en pie toda la estructura. Después de todo el duro trabajo realizado por los monjes, finalmente la Trapa cayó en completa ruina a finales del siglo XIX.

No fue hasta la década de 1990 cuando el GOB, una asociación ecologista local, intervino y compró los terrenos de la Trapa y desde entonces ha estado reformando y manteniendo el complejo, con el objetivo de proteger la zona y construir un refugio de montaña.

Hoy en día, la Trapa es una reserva natural que, además de su valor histórico, representa un paraíso natural en la Sierra de Tramuntana: halcones de Eleonora, gaviotas rojas, cormoranes y águilas anidan en las paredes de los acantilados, con un total de 70 especies de aves y 140 especies de plantas que habitan este valle.

Todo precioso, ¿verdad? Pero eso no es todo. Acércate a los acantilados y descubrirás un mirador realmente increíble desde el que podrás admirar el mar, la isla Dragonera en todo su esplendor y la Cala d’en Basset, con su torre y su pequeña cala secreta.

Y si de verdad quieres enamorarte de este lugar, ven al atardecer: te garantizamos que presenciarás una de las puestas de sol más bellas de tu vida!

Consejos útiles y variantes

La Trapa Maiorca
El Coll de ses Animes, una de las vías de acceso a la Trapa

Como hemos comentado al principio de este artículo, ésta es sólo una de las formas de llegar a Trapa. En realidad hay otras rutas, más o menos largas, para llegar a este hermoso valle.

Una de ellas, por ejemplo, procede de las montañas situadas detrás del antiguo monasterio y puede recorrerse como excursión de un día o como enlace al GR 221, mucho más largo.

En este sentido, lee con atención el artículo dedicado a la travesía de la Sierra de Tramuntana; descubrirás que, en realidad, se puede ir mucho más allá de un simple paseo frente al mar en Mallorca.

En conclusión, podemos decir que las distintas rutas que conducen a la Trapa no son técnicamente complicadas; al contrario, son perfectas para aquellos no familiarizados con el senderismo, además de ser también aptas para jóvenes, al no presentar demasiadas complicaciones.

Las recomendaciones son siempre las habituales: comida a raudales, abundante agua (sobre todo en verano), calzado y ropa adecuados y, sobre todo, conciencia de los propios límites; las rutas no siempre están bien señalizadas y la posibilidad de perderse, aunque sea remota, existe. Vuelve atrás si no estás seguro de adónde vas.

👉 Y si de verdad quieres conocer más historias interesantes sobre este lugar, pues aquí estamos con nuestras Excursiónes a Medida.

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