¿Y si te dijéramos que en Mallorca, además de los más conocidos Castillo de Bellver y Palacio de la Almudaina (ambos entre las mejores cosas que ver en Palma de Mallorca), existe otro castillo situado en el centro de la isla desde el que, por cierto, se puede disfrutar de unas vistas impresionantes?
¿Y si añadimos que, de hecho, incluso se puede dormir entre estas antiguas ruinas durante un hipotético paseo guiado de varios días para descubrir la Sierra de Tramuntana?
A muchos les parece imposible. Pero, como siempre decimos y escribimos, Mallorca es mucho, mucho más que mar y sol. Esta isla también es montaña, senderismo y, especialmente en este caso, ¡historia!
Hablamos de una de las rutas de senderismo más conocidas de Mallorca, una larga subida que conduce al acceso a la explanada del Castillo de Alaró.
Enclavado en un inaccesible bastión natural situado entre los pueblos de Alaró y Orient, este castillo es sólo una de las tres fortalezas rocosas que aún se conservan en Mallorca. Historia, leyendas, santos y naturaleza se cruzan en este lugar ineludible.
Así que, mochila al hombro, botas en los pies y en marcha. ¡Subamos a la cima del Castillo de Alaró!
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La subida al Castillo de Alaró
Hay varias formas de llegar a pie al Castillo de Alaró. De hecho, incluso se puede llegar en coche hasta un aparcamiento cercano al acceso peatonal al castillo (cuidado con la carretera: ¡es estrecha e irregular en muchos tramos!). Dato curioso: se aparca cerca de un restaurante muy popular entre los mallorquines. Un restaurante rústico y tradicional, ¡que hemos incluido en nuestra Guía de los 51 mejores restaurantes típicos!
Si queremos excluir las rutas sin señalizar, podemos partir del pequeño pueblo de Alaró, cuyo centro, por cierto, es muy bonito. Saliendo del pueblo en dirección a Orient (otra perla enclavada en las montañas), en un punto determinado debemos girar a la derecha y seguir las indicaciones hacia GR 221.
A partir de aquí comienza una subida constante, a veces suave y agradable, otras bastante empinada. Cuidado, porque en muchos tramos se circula por la carretera abierta a los coches, que, desgraciadamente, entre la bajada y las curvas cerradas hacen poco caso de los caminantes.
Una de las maravillas del camino es la entrada a la finca de Son Penyaflor, una antigua alquería medieval que aún se conserva como una joya a pesar de haber sido reconvertida en agroturismo.
Una leyenda nos traslada a los tiempos del Reino de Mallorca del siglo XIV, duramente disputado entre el rey Jaime III de Mallorca y su tío Pedro el Ceremonioso, rey de Aragón. Arnau de Vilaragut, simpatizante del rey Jaime III, vivía aquí con su hija Blanca, que a menudo paseaba sola por el bosque.
Por azares del destino, fue en estos mismos bosques donde Blanca se enamoró de Jordi de Montcada, gobernador del castillo de Alaró y partidario del rey Pedro de Aragón. Cuando el padre de Blanca descubrió el amor entre los dos jóvenes, juró que nunca consentiría la relación hasta que florecieran los roquedos del castillo, lo cual era casi imposible.
Pero cuando llegó la primavera, ¡las violetas florecieron milagrosamente a lo largo de las laderas del Puig de Alaró! Los dos jóvenes pudieron así casarse y decidieron llamar a su casa Son Penyaflor.
Castillo de Alaró: un poco de historia
Curva tras curva, se llega a otra bifurcación bien señalizada: a la izquierda, si se continúa por la carretera, se llega al aparcamiento, mientras que a la derecha comienza el verdadero camino antiguo que conduce a la entrada del Castillo de Alaró.
La subida final es una maravilla para los ojos, sobre todo teniendo en cuenta la larguísima historia de estas murallas. Sí, porque el origen del Castillo de Alaró se pierde en la noche de los tiempos.
Aunque es casi seguro que los romanos construyeron aquí una fortaleza defensiva (es decir, un castrum), las noticias más antiguas documentadas sobre el castillo se remontan a la llegada de los árabes a Mallorca.
Abi Bakr al-Zurhri, geógrafo andalusí, habla del castillo de Hisn Alarun como el lugar donde los últimos cristianos resistieron a la conquista islámica de la isla, resistiendo aquí encerrados durante 8 años y 5 meses hasta que se agotaron sus víveres.
Más tarde, los propios árabes apreciaron la posición inexpugnable del castillo y lo mejoraron añadiéndole torres, murallas, varios pozos para abastecerse de agua en caso de asedio, huertos y molinos.
Más tarde, el Castillo de Alaró volvió a ser mencionado en las crónicas árabes cuando desempeñó el papel de refugio para el último reducto de resistencia que se opuso sin éxito a la reconquista cristiana de Mallorca en 1229 por el rey Jaime I de Aragón.
De hecho, su aspecto actual es el resultado de las reconstrucciones cristianas de los siglos XIII y XIV, que no perdonaron nada de las antiguas estructuras arquitectónicas islámicas.
Tras la anexión de Mallorca al Reino de Aragón en 1343, el castillo sufrió varias modificaciones, pero poco a poco fue perdiendo su valor estratégico. Ya en 1484 , el rey Fernando el Católico ordenó su cierre, aunque una pequeña guarnición militar permaneció en él hasta 1741, año de su abandono definitivo.
La entrada al Castillo de Alaró
La llegada a las puertas del antiguo castillo es realmente triunfal! Es como si de repente nos viéramos catapultados siglos atrás…
A medida que ganamos altura y desaparecen los árboles, la vista se abre y el camino se convierte en un sendero de piedra que se aferra a la pared rocosa sobre la que se alzan los muros del antiguo castillo.
Debido a su ubicación en un acantilado inaccesible, la única entrada al castillo es una muralla defensiva con un portal y algunas diminutas aspilleras, desde las que los guardias podían atacar sin peligro de ser heridos desde el exterior.
Pero cuidado….porque inmediatamente a la izquierda del portal de entrada hay una pequeña oquedad redonda. Cuentan las crónicas que, durante la conquista catalana, el rey Jaime I alineó cuarenta caballos para asaltar el castillo y derribar las puertas.
El golpe más fuerte lo asestó el caballo del rey, que atravesó la puerta principal.
«Y aquel día todo el camino quedó ensangrentado con la sangre de los moros, mientras el caballo real, muerto de fatiga, ascendía al cielo con los demás caballos de la carga del rey».
¿Leyenda o verdad?
El recinto del Castillo de Alaró
Traspasada la primera puerta, aparece una segunda bajo la torre del Homenatge, conocida por los mallorquines como el costipador. De hecho, en este punto, tras una extenuante subida, los sudorosos visitantes se refugiaban del calor bajo la torre, donde la agradable, pero traicionera, brisa era la causa de muchas enfermedades.
Una vez dentro del recinto del castillo, nos damos cuenta de lo despiadado que ha sido el paso del tiempo. Ruinas dispersas de diversos edificios, pozos y almacenes de todo tipo sólo nos hacen imaginar el esplendor que antaño tuvo.
Tras disfrutar de las espléndidas vistas, el camino interior nos conduce a la parte más alta (y mejor conservada) del castillo, donde encontramos una espléndida terraza panorámica, con el refugio al lado donde, si lo deseamos, podremos dormir durante la travesía de la Sierra de Tramuntana.
En la misma terraza se encuentra el pequeño Oratorio de la Madre de Dios, construido en 1622 como agradecimiento por el fin de una larga sequía y decorado en su interior por el pintor italiano Antonio Soldati. Más allá de su valor artístico, el oratorio es uno de los lugares santos de Mallorca por excelencia.
A ambos lados del altar se encuentran las imágenes de los dos héroes del Castillo de Alaró, Guillem Cabrit y Guillem Bassa, esforzados defensores del castillo contra la invasión del rey Alfonso III de Aragón en 1285 y hoy reconocidos como santos mártires por los mallorquines.
Aún se conservan en la sacristía dos costillas de los santos, procedentes de sus tumbas en la Catedral de Palma.
Los 2 santos no oficiales
Sí, has leído bien: santos no oficiales. Sí, porque en realidad Cabrit y Bassa sólo son considerados santos en la isla de Mallorca, ¡ pero no por el Vaticano! Absurdo, ¿verdad? Pero procedamos con orden.
Cuenta la leyenda que cuando el ejército del rey Alfonso III sitió el castillo, el oficial real exigió la rendición de los mallorquines en nombre de Alfonso de Aragón, pronunciando el nombre del rey en catalán antiguo (Amfós), en lugar del castellano.
Haciendo un juego de palabras (en mallorquín el mero se llama anfós), Guillem Cabrit exclamó sarcásticamente: «No conocemos a este rey, el mero lo comemos al horno».
El rey Alfonso, enfurecido, exigió los nombres de quienes se atrevían a insultarle de esa manera. Desde el castillo respondieron gritando los nombres de los dos líderes de la resistencia, Cabrit y Bassa. El rey Alfonso reutilizó entonces el juego de palabras, diciendo: «¿Cabrito, decís? Pues como cabrito juro vengarme del insulto».
El rey cumplió su palabra. Una vez conquistado el castillo, Cabrit y Bassa fueron asados vivos atados a un brasero. Una muerte verdaderamente horrible.
No se sabe qué hay de cierto en este relato, pero lo cierto es que el pueblo empezó a idealizar la figura de los dos héroes, hasta el punto de que en 1631 se instituyó una fiesta anual en honor de Cabrit y Bassa, que fueron venerados como mártires e incluidos como santos en algunos breviarios religiosos locales .
Lástima que el Vaticano nunca reconociera a los 2 paladines mallorquines como santos y en 1776 el obispo de Mallorca se viera obligado a ordenar la retirada de cualquier imagen votiva de Cabrit y Bassa.
Medidas tardías e inútiles. Para entonces, el culto popular estaba demasiado arraigado en Mallorca como para ser erradicado. Prueba de ello es que, siglos después, sus imágenes siguen presentes en el oratorio del Castillo de Alaró. Y, a menudo en secreto, siguen siendo veneradas…
Consejos útiles
Como hemos comentado antes, hay varias rutas para llegar a la cima del Castillo de Alaró, sin olvidar la opción del coche. Podemos ascender desde Orient, o bien adentrarnos en la Sierra de Tramuntana por los numerosos caminos alternativos (no señalizados) de los que está repleta la montaña mallorquina.
Pero, nunca subestimes la dureza de las montañas de Mallorca. Y si realmente quieres descubrir rincones escondidos alrededor del Castillo de Alaró, pónte en contacto con nosotros y solicita tu Excursión a Medida.
Además, antes de elegir y saber qué camino tomar, ten muy en cuenta la forma física, las distancias, los desniveles y, sobre todo, la estacionalidad de tu excursión.
La elección de la época del año en la que caminar por la Sierra de Tramuntana es fundamental para no convertir un agradable paseo en un enorme esfuerzo. La longitud y duración de la ruta debe elegirse en Mallorca en función del factor calor.
Por lo tanto, evites el periodo de junio a mediados de septiembre para subir a la cima del Castillo de Alaró por la ruta más larga. En verano, es mejor considerar la alternativa más corta que sube desde Orient y llega casi cerca de la entrada del castillo.
Además, ¡cuidado con el invierno! El castillo está situado a 850 metros de altitud. Por eso, consulta siempre la previsión meteorológica, ya que en Mallorca puede hacer mucho frío a esas alturas, puede soplar un fuerte viento de Tramuntana y, en algunos casos, incluso puede nevar en pleno invierno.


